Una Mallorca irreconocible

Una derrota que deja muy mal sabor de boca: El resultado, , el juego, la “dureza” del Getafe y ¿dónde estaba el VAR?

El Mallorca perdió su tercer partido de la temporada ante el Getafe, aunque lo más significativo no ha sido no puntuar, sino que el equipo, el domingo, estuvo irreconocible. El juego no fue el que acostumbraba. Jugadores que estaban en un buen momento, desaparecidos. Aún así, de todo lo malo se pueden sacar cosas positivas.

Un gol en propia, dos cambios obligados por lesión. Todo esto en menos de veinte minutos. El infierno parecía haber llegado al Coliseum. Parecía no, lo era. Y más cuando los cuatro árbitros de campo y, más aún, los del VAR hicieron por no ver “cositas” durante el partido. Un penalti que se puede pitar (dudoso no, lo siguiente) y una roja sobre Sastre clarísima. Ya no sé que pensar con la vara de medir para unos equipos u otros. Esa entrada se la hacen a Messi o a Hazard y es roja.

Quitando los errores arbitrales, que marcan un partido y mucho, el equipo no estuvo acertado en ninguna fase del juego. En salida de balón el equipo sufrió con la presión azulona. El centro del campo no consiguió conectar como días anteriores y arriba, quitando el final, el Mallorca no aprovechó jugadas claras de gol. Antes del primer gol del Getafe, Dani Rodríguez no pudo transformar una gran jugada que hubiese cambiado el partido.

El Mallorca tampoco pudo con el juego que planteó el Getafe. Duro, feo, pero válido como cualquier otro. Saben a lo que juegan. Cuando el árbitro pita el final y miras el número de faltas hechas y tarjetas mostradas y ves la comparación entre los dos equipos, te sorprende. Primero de todo por la “dureza”, por ser sutil, de las entradas del Getafe. Claro está en la expulsión perdonada a Mata y, para mi, otra a Jason por un manotazo a Febas. Duros o no, el Mallorca no ha sido el primero de en conocer el juego tan querido por todos los campos de España.

De algo malo siempre, o casi siempre, se puede sacar algo bueno. En este caso, pocas cosas, pero todo es hacer autocrítica y pensar ya en el Atlético de Madrid. Entre las cosas positivas está la resistencia del equipo pese a que iba perdiendo 3-0. No se rindió. Es más, estuvo cerca de empatar tras los dos goles de Budimir (la falta de gol). Otra cosa positiva fue la pequeña aparición de Kubo. Tuvo su momentos, aunque aún está lejos de demostrar todo lo que puede. Quedan muchas jornadas.

Dejar respuesta