Se van los que tienen que quedarse

Es sorprendente, aunque cada vez menos, que la actual gestión del Real Mallorca dirigida por el consejero delegado Maheta Molango, despida a trabajadores que llevan más de 20 años en el club. Ellos no han sido los culpable del desastre del descenso y sí algunos responsables que van a continuar y que han provocado que el Real Mallorca haya vuelto a una época desconocida para muchos.

Es indignante que trabajadores, que cobraban poco más de 1.000 euros paguen los platos rotos del descenso, y los grandes ejecutivos sigan escondidos y sin explicar los movimientos que van a llevar a cabo. Maheta Molango no aparece en escena desde la presentación de Vicente Moreno y la última imagen de Javier Recio, facilitada por el club, es sellando el acuerdo con Abdon Prats.

Ya en la parcela deportiva, el club tampoco ha ilusionado a una afición desencantada con los nuevas incorporaciones. Han llegado futbolistas de buen nivel en Segunda B, pero pocos conocidos para el aficionado. Otros equipos como el Elche, están firmando a futbolistas que el pasado año jugaron en Segunda A y que destacaron en la categoría de bronce. Veremos qué sucede en las proósimas semanas, pero hasta el momento el proyecto en Segunda B ilusiona más bien poco.

Lo que es evidente es que por el momento se marchan los que deberían quedarse y otros que se quedan ya no deberían estar.

 

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