No hay capacidad para cambiar

Estos días las críticas contra la plantilla del Real Mallorca y el propio club han arreciado más que en anteriores derrotas. La sufrida ante el Tenerife de Pep Lluis Martí ha despertado a la afición mallorquinista, que ya abandonó el estadio de Son Moix con ligeros abucheos, pitidos y gritos en contra de los jugadores y técnico, pero los más fuertes fueron dirigidos hacia el máximo responsable, Maheta Molango.

Y es que tener de nuevo al equipo en descenso a Segunda B y ver que todo sigue igual a pesar de las tres nuevas incorporaciones en enero, del cambio de entrenador en diciembre, irrita, preocupa y da miedo al grueso de la afición, que ve este año más cerca el descenso que la utópica promoción a Primera que se le vende cada pretemporada. Pero la pregunta es fácil: ¿Hay capacidad para cambiar esta mala dinámica del equipo y la del club, que se prolonga ya por 6 temporadas? La respuesta también es fácil: ¡Pues no!
Visto lo visto estos años, y acrecentado en este último, desde que la propiedad norteamericana adquirió las acciones al “liquidador” alemán Utz Claassen y puso al club centenario en las manos de un bisoño abogado y exfutbolista, que de dirigir un club profesional no tiene la más mínima idea, la cosa ha ido de mal en peor y el camino al descenso se abre sin oponer ninguna resistencia.
En enero del 2016, Molango ficha a 6 jugadores, casi todos atacantes, y pocos creadores de juego y ningún defensa. Destituye a Pepe Gálvez y ficha a Fernando Vázquez. El gallego coge el equipo mal clasificado y acaba la temporada salvado en el último partido, gracias a la generosidad del Valladolid y a la Ponferradina, que se entrega a la causa bermellona y se ofrece y ocupa la plaza de descenso por el  Real Mallorca.
Y lo de esta temporada es de traca. El responsable del club, Maheta Molango, no se atreve a destituir al técnico gallego al no querer gastar más dinero en esta parcela y le deja participar en la confección de la plantilla 1016-17. La mala planificación de la campaña orquestada por Molango, el director deportivo Javier Recio y aceptada por el gallego Vázquez, lleva de nuevo al fracaso. Y no es que no se alcancen las plazas de ascenso directo o la promoción, sino que se juega cada dos por tres con el descenso como se está ahora mismo.
Antes de Navidad, el exfutbolista al mando del Mallorca SAD, decide, muy a su pesar, destituir a Fernando Vázquez. Le da el mando de una plantilla casi desquiciada a Javier Olaizola. Este no puede revertir la mala dinámica y en el mes de enero, Maheta le ficha tres jugadores de casi idéntico corte. ¡No un portero, un central y un delantero goleador como el técnico vasco le había solicitado! Y un mes después, el equipo está de nuevo en zona de descenso.
No hace falta seguir y recordar las tropelías deportivas que de la mano de Maheta Matteo Molango se han ido perpetrando desde el pasado mes de enero del 2016.
Y no, con este dirigente, no hay capacidad para cambiar la mala situación deportiva de un club que ya supera el centenario de vida y que malvive en Segunda División, por más que le cambie el color rojo a la camiseta y se lo ponga amarillo, o estrene la magnífica película del Centenario en época inadecuada.
¡Pero es que en la NBA los equipos no descienden!

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