Los claros y oscuros de Maheta Molango

Maheta Molango
Maheta Molango

Ni todo es blanco, ni todo es negro en esta vida y por lo tanto el transcurrir de Maheta Molango en el Mallorca ha contado con claros y oscuros.

De los cuatro años, su primer año y medio fue un desastre y lo fue porque fue incapaz de rectificar sus malas decisiones. El fichaje de Fernando Vázquez fue el primer gran error y no destituirlo, tras el no descenso en Valladolid, una penitencia que se saldó con la pérdida del fútbol profesional al verano siguiente.

Aquel verano del 2017 apareció el Maheta Molango más lúcido y brillante. Se salvó del despedido en junio porque planteó una reconversión del club a todos los niveles que fue aceptada por Sarver y Kohlberg, y lo más importante presentó un proyecto deportivo de la mano de Vicente Moreno.

Despidió a trabajadores, que lamentablemente también hubieran sido despedidos con otro gestor porque el club necesitaba savia nueva. En este asunto le faltó empatía y tacto, y se ganó gran parte de sus detractores de los últimos años. Estas medidas le causaron un daño irreparable ante gran parte de la masa social mallorquinista.

Llegaron sus mejores años como gestor del Mallorca al encadenar dos ascensos consecutivos y el beneplácito del Consejo de Administración por su gestión económica. El Mallorca sumaba déficit pero sus ingresos eran mayores en todos sus departamentos y áreas. Por otra parte, modernizó y remodeló las instalaciones del Estadio de Son Moix y levantó una Ciudad Deportiva, que en años atrás reflejaba la decadencia del club. Además se alejó de las decisiones deportivas del club y permitió el trabajo de Recio y de Vicente Moreno. Una dupla que condujo al Mallorca a la élite del fútbol español nuevamente.

Finalmente, este año ha fallado porque no ha tenido capacidad de reacción y no ha atendido los consejos de nadie. El ascenso a Primera le cogió a contrapié y la planificación deportiva se vio afectada. No escuchó a su gran activo, Vicente Moreno, quien repetidamente le aseguró que sería un año más que complicado. La gota que derramó el vaso fue su alejamiento con la propiedad.

Maheta Molango se equivocó al pensar que era inmune y no se dio cuenta que tal inmunidad se la daban los resultados deportivos. La propiedad ha elegido y ha preferido confiar en Vicente Moreno y en sus dos años de contrato.

La historia ya dictaminará si a Maheta Molango se le recordará por el CEO que llevó al Mallorca al pozo de la Segunda B o por aquel que en dos años le devolvió a la élite del fútbol español. Todas son visiones respetables.

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