Lesiones de sobrecarga en la edad escolar

Los doctores Tomeu Marí y Teo Cabanes
Los doctores Tomeu Marí y Teo Cabanes

Es necesario intensificar cargas y volúmenes de entrenamiento en deportistas cuya estructura ósea no ha adquirido todavía las características de fortaleza necesarias, y su mecanismo dinámico no esté completamente formado, lo que conllevaría unas lesiones más graves, y cada vez más parecidas a las que solemos leer en la prensa en los grandes ases del deporte y que, hoy en día, se repiten en los jóvenes talentos deportistas.

En cualquier deporte existen unas circunstancias que favorecerán las lesiones con más frecuencia, y éstas son:

–    Desalineación de los miembros inferiores (genu valgo, genu varo, dismetrías de los miembros inferiores, etc.)
–    Articulaciones rígidas o laxas.
–    Material inadecuado.
–    Problemas psicológicos.
–    Trastornos del sueño.

Repasaremos, brevemente, las tres lesiones deportivas, más frecuentes dentro de la patología insercional, que afectan al niño en edad escolar.

Enfermedad de Oswood-Schalatter

Es la osteocondritis (inflamación) que afecta a la tuberosidad anterior de la tibia. Aparece a partir de los 8 años y hasta el final del crecimiento, predominando más en los niños varones que practican alguna actividad deportiva. Suele ser bilateral en ambas rodillas, aunque se manifiesta más en una de ellas. La causa desencadenante es la repetida tracción del tendón rotuliano, que se inserta a este nivel. Los síntomas que aparecen son molestias en la cara anterior de la rodilla, durante la actividad deportiva, y muy especialmente, al saltar, chutar, correr y subir escaleras. Sin embargo, es especialmente después de la actividad cuando aumentan las molestias y el dolor puede ser motivo de una evidente cojera. Se aprecia tumefacción en la tuberosidad anterior de la tibia y dolor vivo a la presión, a este nivel. La extensión de la rodilla contra resistencia, provoca el dolor. Se puede confirmar el diagnóstico con radiografías. El tratamiento consiste en reducir la actividad deportiva del niño (salto, carrera, chut) hasta el límite de su tolerancia. Aplicaciones antiinflamatorias locales, así como 10 minutos de frío local al terminar la actividad. Mejorar la amortiguación del calzado.

Enfermedad Köhler

Es la osteocondritis (inflamación) del escafoides del pie. Aparece a partir de los 3 años y es más común en niños varones. Es de afectación bilateral, aunque es posible que sólo moleste uno de los pies. El síntoma principal es la aparición de cojera en el niño, que evita recargar el peso sobre el borde interno del pie. A veces, hay un ligero hinchazón a nivel del hueso (escafoides), con dolor a la presión. Se puede confirmar el diagnóstico con radiografías. El tratamiento consiste en reducir la actividad deportiva y plantillas de amortiguación que mejoren el arco plantar longitudinal.

Enfermedad Server

Es la osteocondritis (inflamación) a nivel de la tuberosidad mayor del calcáreo (hueso talón del pie). Otros autores lo consideran como una osificación normal de la apófisis del calcáneo, de aquí se denomina “apofisitis del calcáneo”. Aparece en la preadolescencia y sus síntomas son dolor en talón que dificulta su apoyo durante la marcha, provocando una cierta cojera al apoyar predominantemente la parte anterior del pie. Existe dolor a la presión lateral del talón, más que a nivel de la planta. Se
puede confirmar el diagnóstico radiológicamente. Su
tratamiento: mejorar la elasticidad de los gemelos y tendón de Aquiles, y mejorar también la amortiguación del calzado. La utilización de taloneras puede ser una medida útil para la práctica deportiva.

Consejos para evitar sobrecargas.

1.-Revisión médico-deportiva para detectar las alteraciones ortopédicas de los miembros inferiores.

2.-Realizar estiramientos y calentamientos previos.

3.-Adecuar el calzado a los terrenos que se utilicen.

4.-Llevar una alimentación adecuada y equilibrada.

5.-Evitar los ejercicios de potencia máxima.

6.-Control de peso corporal.

7.-Actualizar y renovar el material deportivo.

8.-Aplicar frío local (10 minutos) tras la actividad.

9.-Ejecutar los ejercicios con la mejor técnica posible.

10.-Consultar con el especialista.

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