Las lesiones musculares

Las lesiones musculares comprenden un 30% de todas las lesiones en el deporte. El músculo es el ejecutor de todos los movimientos que se practican durante la actividad física.

La importancia del deporte dentro de nuestra sociedad está haciendo que la dedicación de nuestros deportistas, así como las técnicas de entrenamiento, requiera un mayor desarrollo de la actividad muscular y muy probablemente este porcentaje de lesiones aumente de cara al futuro.

El 40% del peso total de nuestro cuerpo corresponde a músculo; con el entreno asiduo nosotros aumentamos:

– Las enzimas musculares.
La cantidad de mitocondrias (órgano intracelular productor de energía).
– La red de capilares.
– Volumen muscular, tendencia a la hipertrofia.
– El almacenamiento de combustible para producir energía.

Todo ello nos conduce a un aumento de la fuerza, de la estabilidad, de la resistencia y de la capacidad de contracción. Pero, muchas veces, por diferentes motivos, los músculos pueden lesionarse; unas veces de forma accidental y otras debido al exceso de actividad o al entorno como ya veremos.

La lesión muscular propiamente dicha es aquella que afecta al origen del músculo, o al vientre muscular o a la unión músculo tendinosa.

Las roturas musculares centrarán nuestra atención, debido a que la fibra muscular se adapta a todos los cambios que ocasionan una lesión muscular. Si bien es cierto que toda lesión muscular precisa de unas tres semanas para su total recuperación, si la

actuación médica es adecuada, puede reducirse y acelerar su recuperación.

1) Roturas por distracción: Causadas por sobre esfuerzo o sobrecarga, localizadas en las partes superficiales de los músculos o en sus inserciones y orígenes. Lesión característica de los deportes que requieren un esfuerzo explosivo en período de tiempo muy corto. Los síntomas de la rotura muscular dependen de la gravedad. Se suelen clasificar en tres tipos:

a) De primer grado o ligera: cuando la rotura muscular es inferior al 5% de las fibras musculares, no existe gran pérdida de fuerza o limitación de movimiento.

b) De segundo grado: desgarro mayor pero no total del músculo. El dolor aumentará en el intento de contraer el músculo.

c) De tercer grado: interrupción total del músculo, dolor punzante en el momento de la lesión, y que se reproduce con la contracción del músculo afectado. En las rupturas totales el músculo no puede contraerse, mientras que en las parciales el dolor inhibe la contracción. En roturas parciales, se puede palpar, a veces, la zona lesionada, cuando está totalmente roto el músculo suele agruparse y formar una masa parecida a un tumor.

2) Roturas por compresión: Causadas por un impacto directo que, además de la ruptura, provocan sangrado profundo, comprimiendo al músculo contraído contra el hueso subyacente.

El efecto de la lesión depende de su localización y grado, más que de su casa y puede ser:

a) Hematoma intramuscular: La sangre se encuentra en el interior del músculo debido al impacto o por rotura. Se inicia en la vaina muscular aumentando la presión intramuscular, esto impide que continúe sangrando. La tumefacción a medida que se absorbe por los tejidos circundantes.

b) Hematoma intermuscular: La sangre se acumula entre los músculos adyacentes. Suele aparecer una equimosis y tumefacción producida por el cúmulo de sangre a cierta distancia del área lesionada en 24 a 48 horas y debido a la gravedad, como no hay aumento de la presión la tumefacción es pasajera siempre que se actúe correctamente.

Cuidado con los masajes

Son varias las condiciones que se necesitan para que el tratamiento de las lesiones musculares sea adecuado y sus efectos eficaces. Entre las principales condiciones que hay que tener en cuenta podemos reseñar las siguientes:

– Reposo.
– Enfriamiento de la zona lesionada (aplicación de hielo).
– Vendaje del área lesionada.
– Elevación de la extremidad y aliviar la carga (muletas).

El masaje no debe realizarse en las primeras 24-72 horas de la lesión muscular (salvo en el caso de las contracturas en que sí puede estar indicado). La exploración, a las 72 horas, debe confirmar el diagnóstico y condiciona el tipo de tratamiento a realizar:

– Ejercicios estáticos, con carga.
– Entrenamiento muscular dinámico limitado por el dolor.
– Ejercicios de elasticidad.
– Entrenamiento de coordinación.
– Aumento progresivo de la actividad.

Por lo que respecta a la complicación de las lesiones musculares, hay que hablar de tres tipos:

1) Formación de tejido cicatrizal debido a una mala cicatrización. La solución es quirúrgica.
2) Formación de hueso heterotópico. Aparecen malas calcificaciones. La solución también suele ser quirúrgica.
3) Existe un tercer grado, que es el peligro de confundir las lesiones musculares con algún tipo de tumoración.

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