Contra el ataque, mejor defensa

Los doctores Tomeu Marí y Teo Cabanes
Los doctores Tomeu Marí y Teo Cabanes

Cada día son más frecuentes los titulares de prensa que informan de la muerte de un niño durante la práctica deportiva. Esto nos da una idea de la importancia que tiene la revisión médico-deportiva de aptitud para el deporte; esta revisión no busca frenar la actividad por complacencia a favor.

Su misión es encontrar cualquier anomalía que limite, por algún tiempo o raramente de por vida, la actividad deportiva. Una vez examinados los niños se clasificarán en cuatro grupos:
–    Grupo I : Autorización sin reserva para la práctica deportiva en la categoría correspondiente a su edad.
–    Grupo II : Autorización para la práctica deportiva en la categoría correspondiente a su edad.
–    Grupo III : Su estado de salud requiere una adaptación especial a la actividad física.
–    Grupo IV: Existe una incapacidad temporal o definitiva para la práctica del deporte.
a)    No pueden practicar ninguna actividad deportiva.
b)    Tienen prohibido participar en las competiciones habituales, pero si realizamos un control médico particular, podrán realizar actividades físicas que se hayan adaptado para ellos.

CONCEPTOS OBSOLETOS

Hasta hace poco tiempo se consideraba que el niño cardiópata no podía realizar ejercicios físicos, ya que el esfuerzo físico era peligroso para el corazón. Actualmente, esta actitud es obsoleta, aunque es muy difícil convencer a la familia que protege al niño, apoyados en la prensa que publica los casos de muerte súbita en niños mientras practicaban deporte.

Lo verdaderamente importante es la valoración exhaustiva de las cardiopatías infantiles, la realización e interpretación de las pruebas funcionales, particularmente las pruebas de esfuerzo, que nos van a permitir valorar las indicaciones y contraindicaciones, su tolerancia y evolución. Existen cardiopatías congénitas con una capacidad funcional completamente normal, que no justifican ninguna restricción deportiva, permitiendo incluso el deporte de competición. Como podría ser el caso de una CIV (comunicación interventricular, entre los dos ventrículos del corazón) de pequeño tamaño.
Ante un niño cardiópata, se nos plantean dos posibilidades. La primera plantea la posibilidad de una corrección quirúrgica, en este caso nos plantearemos qué tipo de ejercicio puede hacer y prepararemos una readaptación postquirúrgica. La segunda posibilidad se nos plantea cuando descubrimos una anomalía cardíaca en un niño que está realizando una actividad física, y se encuentra motivado en la misma, encontrándonos un límite entre las cardiopatías orgánicas y las anomalías cardíacas menores, que no requieren ninguna restricción deportiva.
En el primer caso que hemos señalado, de readaptación, vamos a disponer de toda una gama de actividades físicas y juegos que van a resultar útiles en la readaptación del postoperado. En una primera fase los realizará bajo un estricto control médico que irá disminuyendo a medida que aumenta el grado de entrenamiento. Esto va a permitir al niño conseguir una forma física similar a la de un niño normal y, en muchos casos, incluso superior, ya que el niño normal de su misma edad que no practique deporte adolecerá de una aptitud física menor.
Si la intervención quirúrgica y el tratamiento médico no consiguen los objetivos deseados, una corrección funcional total, sino que persiste una disminución de la misma, la reeducación tratará de intentar que el niño llegue a obtener la mejor capacidad con su disminución.

Hacer deporte con el corazón

La clasificación de las distintas actividades deportivas, según el efecto cardiovascular que puede producir, fue establecida por el American College of Cardiology y determina dos grandes grupos de deportes:

Clase I: Intensidad y tipo de actividad física:
a)    Exigencia dinámica y estática importante-media. Deportes: remo, boxeo, ciclismo, atletismo (carrera de velocidad), esgrima, hockey sobre hielo, lucha, patinaje de velocidad, rugby, esquí de fondo y waterpolo.
b)    Exigencia dinámica importante-media y estática baja. Deportes: béisbol, baloncesto, atletismo(carrera de fondo), carrera de orientación, fútbol, hockey sobre hierba, marcha atlética, natación, tenis, tenis de mesa, squash, voleibol.
c)    Exigencia estática importante-media y dinámica baja. Deportes: carreras de coches y motos, equitación, gimnasia, halterofilia, judo, karate, lanzadores, inmersión, saltos, esquí náutico y tiro con arco.

Clase II: Peligro de colisión (y riesgo de síncope).    
Deportes: boxeo, carreras de coches y motos, ciclismo, equitación, fútbol, gimnasia, halterofilia, hockey sobre hielo, karate, judo, lucha, inmersión, rugby, esquí de descenso, waterpolo.

La American College of Cardiology enfoca los deportes desde el punto de vista de la importancia del esfuerzo físico requerido ( Clase I ) y el riesgo de colisión y caída por síncope ( Clase II ). La primera clase se clasifica según la actividad sea grande, mediana o ligera. A su vez el grupo A se subdivide en otros tres subgrupos, según el esfuerzo sea tanto dinámico como estático o bien más estático que dinámico. Este sistema clasifica 60 deportes.

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