A medio camino

El Mallorca es campeón de grupo. Es prácticamente imposible que esto no sea así. Pero este hito solo supone el 50% de la temporada del equipo dirigido por Vicente Moreno. De hecho, aun tiene números de que la temporada sea un fracaso absoluto de no conseguir el ascenso. Se ha de lograr, por lo civil o por lo criminal.

Ya no valen las excusas, el cantar de la “mala racha que tienen todos los equipos” no sirve. Llega una final a doble partido que representará el resultado final de la temporada del Mallorca. Solo dos encuentros en los que se enfrentarán a otro equipo que también ha logrado ser el mejor de su grupo, por lo que no se encontrará un rival tan inofensivo como el Olot, con todos los respetos hacia los catalanes.

Se necesitará una alto nivel de concentración, encontrar la mejor versión de Aridai, de Abdón, Álex López, Raíllo, Salva Sevilla, etc… Y ojalá no necesiten la mejor versión de Manolo Reina, pero es poco probable.

También es verdad que los bermellones han sabido competir. Cuando se han relajado siempre ha sido con una gran ventaja en la clasificación; y cuando les han presionado poniéndose menos de dos partidos se ha reaccionado y se ha vuelto al buen camino. Eso casi da más rabia porque demuestran que si quisieran podrían haber sentenciado la liga hace un par de jornadas.

Lo que no me genera ninguna duda es que la plantilla del Mallorca es la mejor de la categoría, de los cuatro grupos. De hecho, si en la gran final del año pudiéramos saber que sacarán su mejor versión, podríamos decir que el ascenso está asegurado. Pero no es el caso.

Ahora es cuando Maheta Molango y todo el mallorquinismo debe ponerse nervioso, ‘passar pena’. Llega ese momento en que se ha de poner toda la carne en el asador para alcanzar el gran objetivo: volver al fútbol profesional y volver al proyecto inicial con el gran objetivo, ya visto a largo plazo: Volver a Primera División. Por ahora, parece que se ha tomado el buen camino.

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